Schock thesis on Honduran Crisis ignores Supreme Court verdict.

Schock thesis on the Honduran Crisis ignores verdict of the Honduran Supreme Court

by Armando Sarmiento, translation by Adrienne Pine

The assertions of the Republican Congressman Aaron Schock that the substitution of the Honduran president Manuel Zelaya on June 28th is "legal," based on the belief that the Honduran Congress n=can interpret the constitution at will, is flawed because a Supreme Court verdict limited the powers of the legislative assembly in 2003.

The conclusions of the U.S. legislator, supported by a legal analysis of the United States Library of Congress, argue that although there are no mechanisms in the Honduran constitution for a political trial or impeachment, the Honduran Congress carried out an "implicit" interpretation of the constitution, thus creating the right to remove Zelaya from office.

"[T]he removal of former President Zelaya was Constitutional, and we must respect that. It’s unconscionable that our Administration would attempt to force Honduras to violate its own Constitution by cutting off foreign aid," Schock expressed in a statement.

If we are to accept this claim, it means that the Honduran Congress, upon approving the decree authorizing Zelaya's removal, modified the article establishing that the legislature had the power to "censure the administrative conduct of the president"–a type of formal censure without further consequences–and automatically converted it into an impeachment procedure.

This legal authority is based in the supposed power of the Honduran legislative chamber to realize any interpretation of the constitution at will, following a constitutional reform approved in 1999.

Nonetheless, the Supreme Court declared this power unconstitutional, in a unanimous decision on May 7, 2003 based on an appeal filed by the Commissioner of Human Rights, Ramón Custodio, because it infringed the powers of the judicial branch and affected the principal of separation of powers.

The 1999 reform "aims to change the rules governing the operation of the State, which is an excessive application of their power (...), it is flawed and null since it is unconstitutional (...) violating the limits placed on the abilities of the National Congress to reform the Constitution and also putting at risk principles of the popular sovereignty, legality and constitutionality of the form and practices of government," expressed the Supreme Court in its decision.

And even if Congress had had the power to interpret the constitution, the decree removing president Zelaya from office should have included an explicit statement that the constitutional standard was being reformed and that this created a new body of legal standards opening the possibility for impeachment, something that did not occur.

Original:

TESIS DE SCHOCK SOBRE CRISIS HONDUREÑA DESCONOCE FALLO DE CORTE SUPREMA

Las aseveraciones del congresista republicano estadounidense Aaron Schock que la sustitución del presidente hondureño Manuel Zelaya el 28 de junio es “legal”, sustentadas en la creencia que el congreso hondureño puede interpretar la constitución a su gusto, es errada porque un fallo de la Corte Suprema limitó los poderes de la asamblea legislativa en el 2003.

Las conclusiones del legislador estadounidense, apoyadas en un análisis jurídico de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, sostienen que aunque no existen mecanismos en la constitución hondureña para un juicio político o impeachment, el congreso hondureño realizó una interpretación “implícita” de la constitución y creó la normativa para remover a Zelaya del cargo.
“La destitución del ex presidente Zelaya fue constitucional y debemos respetar ese hallazgo. Es inaceptable que nuestro gobierno trate de obligar a Honduras a violar su propia constitución al cortarle la ayuda extranjera", expresó Schock en un comunicado.

De acuerdo a esta afirmación, el congreso, al momento de aprobar el decreto de destitución de Zelaya, modificó el artículo que establecía que el poder legislativo podía “improbar la conducta administrativa del presidente” – una suerte de moción de censura sin consecuencias – y la convirtió automáticamente en un procedimiento de impeachment.

Esta potestad se fundamenta en la supuesta capacidad de la cámara legislativa hondureña de realizar cualquier interpretación de la constitución a su antojo, según una reforma constitucional aprobada en 1999.

Sin embargo, la Corte Suprema declaró inconstitucional, en un fallo unánime, esa potestad el 7 de mayo del 2003 a raíz de un recurso presentado por el Comisionado de Derechos Humanos, Ramón Custodio, porque invadía las competencias del poder judicial y afectaba el principio de separación de poderes.

Esa reforma de 1999 “pretende cambiar las reglas de funcionamiento del Estado, lo que es un exceso de poder (…), está viciada de nulidad por ser inconstitucional (…) violando los límites a la atribución del congreso nacional de reformar la Constitución y vulnerando también los principios de la soberanía popular, de legalidad y constitucionalidad de la forma de gobierno y de su ejercicio”, expresaba la Corte Suprema en su fallo.

Y aunque el congreso tuviera la potestad de interpretar la constitución el decreto de destitución del presidente Zelaya debería haber incluido una manifestación explícita de que se reformaba la norma constitucional y que se creaba un nuevo cuerpo de normas que abrían las posibilidades del impeachment, lo cual no ocurrió.

Comments

US administration

The apparent intent of this article is to define the rationale of actions taken by the US in response to events in Honduras. Which political game should the US administration meddle with this time? How can the US be involved in any way without choosing a political ideological side.