Day 85, September 20th, 2009 from Oscar (translation by Camille Collins Lovell)

Professor Felix Murillo, 36 years of age, was treasurer for the branch of COPEMH (Union of Middle School Teachers) at the Millaselva Institute. He taught at the Vicente Cáceres Central High School during the afternoons and at the Jesús Millaselva in the night school. He was active and disciplined in the many struggles of educators in Honduras. From the beginning of the coup he was very involved in the resistance movement where he formed part of the security and discipline committee. On his motorcycle, he was always at the front of the marches.

Thursday, which was national teacher´s day, he was seen at eleven at night leaving the offices of COPEMH. He got on his motorcycle to travel the few kilometers to the Kennedy neighborhood where he lived with his family. Just a few meters into his journey, he was hit by a vehicle which then fled the scene. His body was picked up by firefighters who took him to the teaching Hospital, where he was pronounced dead on arrival. His identity was recorded as unknown at the time, since his personal documents were missing, and it was not until 24 hours later that his brother identified his body in the cold basement of the city´s morgue.

According to the police, in an interview yesterday on Radio Globo, they were unaware of his death, which is currently reported as a traffic fatality (one of many such fatalities reported daily in the chaotic streets of this country). What is certain is that the death of professor Murillo fits very well with the pattern of repression programmed by the regime; the professor Murillo López was a key witness in the case of the murder of fellow COPEMH professor Róger Vallejo, who was killed during police repression this past month of July.

Riding a motorcycle on the streets of Tegucigalpa has always been a brazen act. I myself use a motorcycle and I know the dangers one faces, although since the day of the coup, being aware of how easy it is to run over a motorcyclist, especially when it is intentional, I have stopped using mine. But I also know that the streets of this city, at that time of night and in that part of town (La Kennedy) have very little traffic which reduces the probability of an accident, although of course, does not eliminate the possibility.

On the other hand as a member of the resistance, I know that one does not go out without one´s license and registration, the absence of either one of these documents in the context of the many police road blocks in place in recent days could cost us an uncomfortable night in prison, and considering that professor Murillo was taken into the hospital as an unidentified person leads one to think that his documentation was removed from his person somewhere between the place of the accident and the morgue.

The men and women that form part of the resistance are not immune to accidents and we know, as the grandparents say, that in this country life is just on loan. But we also understand that the death of any one of us can be used to intimidate us and to push us to leave the struggle. The disinformation, in this case, is the most effective weapon of this regime. Knowing that it was an accident and not an execution would not eliminate the pain of losing one of our number, but it would quell our fear of the government and of the activities of the squadron directed by “el licenciado”, “el doctor”, (or whatever pseudonym Mr. Joya is currently using). Not knowing the truth produces stress, anxiety and fear. It is the responsibility of the police to produce a clear report of the conditions in which this accident that ended the life of our companion occurred. Not doing that will implicate them.

In other news today, September 20th is President Zelaya´s birthday. A special birthday for him, his family and the Honduran people who are resisting in the streets. A birthday is an opportunity to be thankful for life, to evaluate the successes and failures of the last year. I am sure that just as the Honduran people have grown politically and organizationally during this year, Presidente Zelaya has also. His birthday party was celebrated yesterday at STIBYS (Union of Bottling Industry Workers), where a Mass was lead by Father Tamayo, and we sent cries and songs of struggle, from the ranks of popular resistance, a revolutionary greeting, reminding him that, more than just as the legitimate President of Honduras, we wait for him as a companion in struggle.

May the pain of these dark times in which we are living not take away our capacity to see the future we are building, by hand and by foot, with sweat and tears. Felix Murillo is not dead, he will live on in his people who continue in the struggle to leave to their children a better country.

¡NO PASARÁN!

Original:

Día ochenta y cinco, veinte de septiembre de 2009

El profesor Felix Murillo de treinta y seis años, era fiscal de la filial del COPEMH en el instituto Millaselva. Catedrático del Central Vicente Cáceres en la jornada de la tarde, y del Jesús Millaselva en la jornada nocturna, era activo y disciplinado en las distintas luchas del magisterio. Desde el inicio del golpe de Estado se vinculó de lleno en la resistencia en donde formaba parte del comité de seguridad y disciplina. Haciendo uso de su motocicleta, iba siempre al frente de las marchas.

El jueves, día nacional del maestro, lo vieron salir a las once de la noche de las oficinas del COMPENH. Abordó su motocicleta para trasladarse un par de kilómetros hasta la colonia Kennedy en donde residía con su familia. Varios metros adelante, fue embestido por un vehículo que de inmediato se dio a la fuga. Su cuerpo fue levantado por los bomberos quienes lo trasladaron al Hospital Escuela, a donde informan llegó muerto. Fue ingresado como desconocido, sus documentos personales habían desaparecido, y no fue sino veinticuatro horas después que su hermano lo identificó en los fríos sótanos de la morgue capitalina.

Si bien la policía dijo, el día de ayer a horas del medio día en entrevista a Radio Globo, no conocer de dicha muerte, a este momento lo reportan como una muerte de tráfico (de las muchas que a diario se reportan en las caóticas calles de todo el país). Lo cierto es que la muerte del profesor Murillo cumple muy bien con los lineamientos de la represión programada por el régimen; el profesor Murillo López era un testigo clave en el caso del asesinato del también profesor del COPEMH Róger Vallejo, muerto durante una represión policíal el pasado mes de Julio.

Andar en motocicleta en las calles de Tegucigalpa ha sido siempre un acto temerario. Yo mismo uso motocicleta y conozco los peligros que uno corre, aunque desde el día del golpe de estado y sabiendo lo fácil que resulta atropellar un motociclista, especialmente cuando se le quiere atropellar, he dejado de usarla. Pero sé también que las calles de la ciudad, a esa hora de la noche y a alturas de la Kennedy cuentan con poco tráfico lo cual reduce las probabilidades de accidentes, aunque claro, tampoco los elimina.

Por otro lado y como miembro de la resistencia, se que uno no sale sin los documentos de su vehículo ni su licencia de conducir, la ausencia de uno de esos documentos sumado a los muchos operativos montados últimamente por la policía nos podría costar una incómoda noche en las bartolinas policiales y puesto que el Profesor Murillo fue ingresado como desconocido hace creer que su documentación le fue sustraída entre el lugar de la tragedia y la morgue.

Los hombres y mujeres que formamos parte de la resistencia no somos inmunes a los accidentes y sabemos, como dicen los abuelos, que la vida en este país es prestada. Pero entendemos también que la muerte de los nuestros busca intimidarnos y hacer que dejemos la lucha. La desinformación, en este caso, es el arma más efectiva del régimen. Saber que fue un accidente y no una ejecución, no quitará el dolor de despedir uno de los nuestros, pero calmará nuestro temor hacia el gobierno y a las actividades del escuadrón dirigido por “el licenciado”, “el doctor”, (o como sea que es el seudónimo que sigue usando el señor Joya). No conocer la verdad produce estrés, ansiedad y temor. Es responsabilidad de la policía dar un reporte claro de las condiciones en que se produjo el accidente que terminó con la vida de nuestro compañero, no hacerlo los colocará en la categoría de responsables.

Por otro lado el día de hoy 20 de septiembre está de cumpleaños el Presidente Zelaya. Un cumpleaños especial para él, su familia y todo le pueblo hondureños que resisten en las calles. Cumplir años es una oportunidad para agradecerle la vida, evaluar los aciertos y desaciertos que cometimos el año anterior. Estoy seguro, que en la misma medida que el pueblo hondureño ha crecido política y organizativamente a lo largo de este último año, lo ha hecho el Presidente Zelaya. Su fiesta de cumpleaños fue ayer en las instalaciones del STIBYS, en donde con una misa dirigida por el Padre Tamayo, consignas y cantos de lucha le mandamos, desde las filas de la Resistencia Popular, un saludo revolucionario recordándole que, más que el Presidente legítimo de Honduras, lo esperamos como un compañero de lucha.

Que el dolor de los tiempos oscuros que vivimos no nos quite nuestra capacidad para ver el futuro que construimos, a pie y a mano, con lágrima y sudor. Felix Murillo no ha muerto, vivirá en su pueblo que sigue en la lucha para heredarle a sus hijos un mejor país.

¡NO PASARÁN!